El pasado 3 de abril, Viernes Santo, quedará grabado en la memoria de un vecino y varios miembros de la Policía Local, que tuvieron que actuar de matronas inesperadas en un parto en la localidad de Coín.

Eran las 8.45 horas de la mañana, una mañana normal de un día festivo, cuando la Policía Local recibió la llamada de un vecino, que solicitaba la llamadas de los agentes alertando de que una mujer estaba a punto de dar a luz. En ese momento, los agentes que estaban de servicio esa mañana se distribuyeron el trabajo. Un grupo de ellos se fueron inmediatamente al domicilio de la mujer, situado en la calle Teniente Coronel de la Rubia; mientras que otra patrulla acudió al centro de salud para informar al equipo médico con la máxima celeridad posible.

Cuando el coche patrulla llegó a este domicilio, allí le estaban esperando el vecino que había realizado la llamada alertando y el marido de la señora que estaba dando a luz. Según pudo saber SUR, cuando estos policías llegaron al lugar una gran parte del trabajo estaba hecho, pero fueron esenciales en este último momento, ya que había que transmitir tranquilidad. El bebé estaba prácticamente fuera del vientre materno, pero había que tener mucho cuidado con el cordón umbilical, y que la madre no se pusiese más nerviosa. Para ello los agentes pusieron el bebe cerca de su madre, limpiaron la cara del recién nacido y esperaron a que empezase a moverse y llorar, momento en que llegó el equipo médico y realizó el resto del trabajo.

El padre del bebé, de origen magrebí, contó que tenía cuatro hijos y que este era el quinto, y señaló tras el parto que todo había sido muy rápido. «Avisé a mi vecino porque no sabia qué hacer, pero estoy seguro que después de esto le pondré un nombre coíno», aseguró el progenitor entre risas, que añadió que estaba muy agradecido por lo que habían hecho sus vecinos y la Policía para ayudarle.

Fuentes de la Policía señalaron que no es «una cosa normal» que tengan que asistir a un parto, y que en el caso de estos agentes había sido la primera vez, pero que se sienten muy felices ya que todo salió bien después de unos primeros momentos «de nervios e incertidumbre», y que terminó con momentos de abrazos entre los padres del recién nacido, el vecino y los miembros de la Policía Local. El equipo médico manifestó que era la primera vez que atendían un parto en un domicilio, aunque no había sido el único bebé nacido ese día en la localidad. Una buena noticia resumida en una historia que sus protagonistas nunca olvidarán.





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