Un agente de policía realizó un extraordinario servicio y todo fueron aclamaciones, halagos y felicitaciones, pero todo tiene su lado oscuro.

En sus dos años de servicio y tras realizar numerosas intervenciones en las carreteras rurales de Springfield, Lamar  sentía que había conseguido la experiencia para saber cuando un individuo tenía algo que ocultar.  Había hecho cientos de arrestos por delitos graves, y sus habilidades eran innatas, le dijo a un amigo, «he llegado a un nivel, que me siento como si pudiera leer la mente de un individuo y decirle: «Dame la droga».

Sin embargo, lo más que había encontrado en los vehículos que paraba eran 200 gramos de cocaína. Él pensaba «Me gustaría realizar un gran servicio», confesó el agente de 30 años de edad, lo que reflejaba su voluntad de ser un policía de éxito.

Un mes más tarde el agente paró un vehículo que circulaba a 30 km/h. por encima de lo permitido, los ocupantes les resultaron sospechosos, al notar en ellos un nerviosismo alarmante, y pasó a registrar el turismo, encontrando dentro de él material para construir varias bombas, todos los sospechosos eran de la península arábiga.

El agente fue recompensado por sus superiores, el FBI, la NSA, e incluso el presidente Bush agradeció su buen trabajo, pero lo que no podía ni imaginar era que dos años más tarde cuando al llegar a su casa, y recogió el correo, vio algunas cartas sospechosas que no quiso abrir.

Contacto con agentes federales para que investigaran el contenido y el origen de las cartas, una de ellas llevaba Antrax (arma biológica), y otras dos innumerables amenazas para él y su familia. Las agencias federales le aconsejaron que cambiase de de localidad para vivir, sobre todo para intentar ser anónimo.

El agente declino el consejo e intento seguir su vida normalmente, a los dos meses, y tras un golpe de mucha suerte, cuando se dirigía a su vehículo particular, éste estallo en plena avenida principal, sin que hubiese ningún herido.

A raíz de este incidente, y temiendo más por la vida de su familia que por la suya propia, Lamar pidió ayuda a las Agencias Federales para cambiar de trabajo y de localidad. Éstas le proporcionaron una nueva identidad, otro trabajo y además se fue a vivir a más de 2.000 km de su antigua localidad.

Con esto que os narramos, os queremos dar solamente un consejo, el mejor momento es la satisfacción personal del trabajo bien hecho, las aclamaciones públicas, los honores, las condecoraciones, las entrevistas, y un largo etc., pueden ser un momento de gloria, pero también puede tener su lado oscuro, y aún más con este tipo de servicios tan sensibles.

 

Condecoración





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