Las Autoridades de la Ciudad de Nueva York creen que la mayor amenaza que puede golpear de nuevo a la urbe puede venir desde el subsuelo. Hora punta durante una mañana de cualquier día, en la confluencia de la estación de metro de la 7 th. con la 53 st., agentes de la NYPD pertenecientes a la 18 th. Precint patrullan por el interior de la estación, uniformados con chalecos anti-balas, cascos, gafas de protección, y con armas largas, soportando el calor con ese equipo, su aspecto es chocante para aquellos que viajamos desde Europa, pero eso es lo que veras cuando viajes allí. A la vez la sensación de seguridad es tremenda, y la confianza que dan es sorprendente, hombres y mujeres curtidos en mil batallas que realizan un trabajo silencioso pero a la vez indispensable para que la City siga con ese frenético trasiego de personas moviéndose por sus entrañas.

Según dice el sargento Chriss los más reticentes a ser cacheados o identificados son los ciudadanos europeos, “pero estos aún quejándose son amables, ellos en su interior saben que lo hacemos por su seguridad”.

Con sus 465 estaciones de metro, y con más de 800 km. de vías, el Departamento de Policía de N.Y. pretende dar una respuesta a este desafió que se avecina, utilizando todos los medios a su alcance, y además implantando otros medios extraordinarios.

Pero aquellos que intentan sembrar el pánico y el terror a la población no cuentan con que en esas fechas habrá más de 50.000 policías venidos de todos los rincones del mundo, que aportaran su experiencia para evitar cualquier incidente, informando inmediatamente a las Autoridades policiales de NY cuando aprecien el más mínimo indicio de cualquier amenaza Terrorista.

Un Compañero ya Jubilado me dijo una vez, “El que es Policías lo es hasta la muerte, no se puede evitar”.





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