Mirar a la Muerte Cara a Cara

Posteado por salva


Un amigo me dijo una vez «el trabajo policial puede ser un montón de cosas, pero cuando uno se enfrenta con la muerte, y sobrevives para hablar de ella, esa es la prueba definitiva para continuar o no con esta profesión».

El parabrisas de un coche policial es la mejor pantalla de cine que hay en el mundo, puedes ver casi cualquier cosa, simplemente eres un espectador al que las situaciones de peligro no deben cogerle por sorpresa.

En cuestión de segundos tu vida puede estar en peligro, una mañana fría, un servicio rutinario y, de pronto alguien sale del Banco de la esquina con un arma en la mano, él te ve, tú lo ves, te encañona y por tu mente; en ese momento paralizada por el stress, pasan recuerdos de tú vida uno tras otro sin cesar, crees que vas a morir, pero de repente reaccionas y realizas una maniobra disuasoria para salir de esa posición de peligro y poder defenderte.

Miras a tu alrededor y ves a la gente paralizada por el terror, empiezas a reaccionar y de repente fluyen todos los concepto que estudiaste en la Academia para solventar acciones de máximo stress, gritas «Todo el mundo al Suelo», pero ves a esa mujer embarazada que ha salido justo delante del atracador, y que por sí sola no puede defenderse y a la vez está inmóvil por el susto.

El atracador detona su arma contra una fachada, y en ese mismo instante la gente reacciona y empiezan a correr despavorida hacia todas direcciones, sin saber cual es la mejor dirección de huida para salvarse.

Piensas que no puedes abatir al atracador sin que peligre la vida de terceros; es un handicap para ti, y una ventaja para el delincuente. Has tenido suerte, el atracador corre por una calle adyacente, y tú sales detrás de él.

Tras unos pocos minutos de carrera, el delincuente tropieza, cae al suelo y, el arma se le escapa de la mano, y piensas esta es la mía y saltas sobre él, ya es tuyo, con la ayuda de tu compañero que venía a pocos metros de ti, podéis inmovilizarlo y detenerlo.

Un trabajo bien hecho, nadie ha salido herido, el atracador detenido y el botín recuperado, en ese instante empieza el bajón de la adrenalina; las piernas se te aflojas, la boca se te queda sin saliva, el cuerpo se quiere desboronar, tu mente no reacciona y solo piensas en la situación que has vivido.

A los pocos días del suceso, aún sigues soñando con él «sueñas que hubo un tiroteo y tu arma no funciona, y te despiertas sudando», y piensas si ha valido la pena el riesgo corrido. Y te haces la pregunta: «¿Estoy preparado para este trabajo?».

Si tu repuesta es SI, «LA PRÓXIMA VEZ SUEÑA QUE TÚ HORA AÚN NO HA LLEGADO, Y QUE TU DESTINO SOLO LO ESCRIBES TÚ».






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